Hola a todos, en un artículo que os colgué hace unos días os hablaba de que todavía me quedaba una sorpresa por enseñaros… pues hoy es el día de enseñarosla. Tras pasar unas horas entre orquídeas y “bichejos”, Pedro y yo decidimos acercarnos a una zona donde él sabía que podríamos ver cabras monteses. Cuando llegamos, saltaron cerca nuestro una pareja, que no eran lo que esperábamos pero que bien se merecían una foto…

 

Pero mientras estos dos se marchaban comenzamos a escuchar lo que parecían unos cabritillos y sólo tuvimos que levantar un poco la vista para ver cómo media docena de pequeñas cabras corrían detras de su madre ladera arriba. Era impresionante ver cómo corrían y saltaban de roca en roca con apenas unos días de vida, a pesar de no ver ningún gran macho había valido la pena el paseo…

 

 

 Y tal y como os decía en al otro artículo, esta fue una tarde muy provechosa, que sólo podía despedirse con una luz preciosa para fotografiar…

Saludos

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