Hola a todos. Hace unas semanas tuve la suerte de poder realizar una travesía de 6 días por los Pirineos junto a mi acompañante perfecta. Se trata de la «Cavalls del vent», una travesía de 92 km entre 8 refugios del parque natural del Cadí-Moixeró, con más de 5000 km de desnivel acumulado, pasando por cimas a más de 2500 m de altitud y valles a apenas 900m. La diversidad de paisajes de la zona fue algo que no esperábamos, con altas cimas a las que apenas llegaban los prados alpinos, bosques de cuento con el pino negro (Pinus uncinata) como protagonista, hayedo-abetales, hayedos puros, otros bosques caducifolios, canchales, cañones con grandes bloques de piedra… un sinfín de ambientes distintos que disfrutamos lo mejor que pudimos y lo que nuestras piernas cansadas por el esfuerzo nos permitieron.

Hoy os voy a subir algunas imágenes de los 2 primeros días de la ruta, en los que tuvimos que darnos prisa y poner en práctica todos nuestros conocimientos meteorológicos para que no nos pillaran las tormentas que había por la zona y tan peligrosas son, sobre todo en estos ambientes de alta montaña.

El objetivo del primer día, el refugio del Niu del Aliga, a 2540m de altitud, era una meta bien visible a lo largo de los 1500 m de desnivel positivo que íbamos venciendo. Los prados en su mejor momento, los bosques y la vista lejana del mítico Pedraforca ayudaban a sobrellevar el esfuerzo de la subida…

Y nuestro objetivo, cada vez quedaba más cerca…

Pero los cúmulos crecían con mucha rapidez, las tormentas comenzaban a descargar en la lejanía y tocaba apretar el paso. Los rayos cercanos y las primeras gotas no animaban a sacar la cámara, hasta que una vez llegados a la cima y ya bajo techo tocaba disfrutar de las vistas…

Al día siguiente, con las agujetas quemándonos en las piernas tocaba descender 1300 m hasta el «Serrat de les esposes». Otra vez, los cúmulos crecían con rapidez desde bien temprano y el paso tenía que ser ligero, pero ir cresteando nos ofrecía unas vistas inolvidables, en este caso, la Sierra del Cadí por la que ascenderíamos en las siguientes jornadas y el bello macizo del Pedraforca…

Echando la vista atrás, parecía mentira observar desde dónde habíamos salido…

También pasamos por el Moixeró, una modesta montaña cubierta de prados que da nombre a toda esa sierra y que como no, tiene su encanto…

Pero quedaba la bajada más dura, por un bosque en el que era difícil no resbalar, eso sí, la vegetación exuberante, con el rododendro en flor tapizando el suelo ayudaba un poco a pasar mejor aquellas penurias

Aguileñas, prímulas, orquideas y otras muchas flores también querían apuntarse a la fiesta…

Y otra vez, con las tormentas rondándonos, había que darse prisa por llegar al refugio, así que se acababa el tiempo de hacer fotos.

Las siguientes jornadas serían más tranquilas, empapándonos de la naturaleza que envuelve a aquellas sierras y buscando la magia que tienen las montañas que tan felices nos hacen.

Otro día la continuación, saludos.

Un comentario »

  1. Gabriela dice:

    Son montañas, prados, bosques…tan diferentes a las que tenemos en Chile!!

    Son lugares muy visitados, muy cuidados, donde se ve la mano del hombre metro a metro…

    Acá, es todo salvaje, muchos lugares aún inexplorados…..bosques impenetrables….

    Ambas bellezas, muy diferentes!

    Creo que gozarías recorriendo el sur de Chile, y haciendo click a tu máquina a cada rato, porque estas fotos son muy bonitas, y a pesar de tu cansancio, no dejaste de inmortalizar cada rincón.

    Te felicito.

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